21/12/10

Obituário : ENZO BEARZOT, el amigo de Galicia

Bearzot, en esta imagen de junio de 1982,
tomada en la parte exterior del Parador
Nacional de Turismo de Pontevedra.
 En la vida profesional de un periodista que ejerza desde décadas, como es nuestro caso, hay momentos marcantes y, sin duda, personajes que impactan, de modo que su recuerdo permanece indeleble con el paso del tiempo. Tanto que, cuando llega -como es el caso- la noticia de su muerte, se avivan los recuerdos y pasa por la mente, como una proyecciòn de un film, la película del tiempo en que conocimos y convivimos con el personaje.
Desde Italia nos llega hoy la triste notícia de la muerte de Enzo Bearzot, el entrenador de fútbol que llevó a ese país a ser campeón del Mundo, en 1982, el Mundial de España.
El maestro Bearzot, al que tuvimos la suerte de conocer y tratar durante casi un mes, aquí, en la provincia de Pontevedra, en la relaciòn periodista-seleccionador, nos dejó su sello personal e imborrable recuerdo, cuando en una tarde de aquella primavera-verano del 82, en los mini-jardines del Parador "Casa del Barón", en Pontevedra, nos sorprendió accediendo a una entrevista exclusiva que derivó luego en una larga charla de café... en donde pasamos de entrevistador a entrevistado, en el afán que aquel hombre tenía por saber mil cosas de Galicia. Me sorprendió enormemente su afán por ilustrarse sobre la tierra que iba a acoger durante semanas, en la fase inicial del Mundial-82, a la selección italiana de fútbol, finalmente concentrada en Pontevedra.
Fue precisamente aquí, en Pontevedra, donde además de aquella tarde inolvidable, coincidimos muchas otras veces, tras entrenamientos, en charlas con la Prensa, actos, etc. Pero nuestro recuerdo de Bearzot pasa por su largo interrogatorio, el que nos hizo durante más de una hora, sobre lo que era y representaba Galicia, su historia, sus elementos productivos, la forma de ser de sus gentes y... por supuesto, también, la actualidad de Celta y Deportivo, pese a que entonces no habían llegado a donde llegarían años después. Bearzot gustaba, sin duda, de saber bien dónde estaba...
Cuando Italia salió de la primera fase del Mundial 82 y cambió de sede, en nuestro fuero interno, nos sentimos "hinchas" de la selección azurri... No era para menos : Bearzot nos había ganado. Y la convivencia de días y días aquí -aunque superficial- con Dino Zoff, Paolo Rossi, Antonioni y todas aquellas figuras que semanas después se proclamaban campeones del Mundo en Madrid, marcaba.
Eramos muchos los periodistas acreditados en ese Mundial 82, pero, en modo alguno, la legión de ahora en un evento como ese. No había Internet, eran tiempos de telex, telefax y otros elementos de transmisión ya superados. La muerte de Bearzot nos devuelve el recuerdo de aquel Mundial, vivido primero, en meses previos, como jefe de prensa de la sede de Vigo -hasta nuestra renuncia un mes antes del campeonato-, y después como periodista acreditado por "El Periódico" y los diarios del Grupo Zeta, así como por el desaparecido "Ya" y los periódicos del grupo de la Editorial Católica. Haber escrito sobre Bearzot en esos medios entonces y exponer su teoría de que una selecciòn no debía irrumpir en un Mundial al cien por cien, sino con un rendimiento in crescendo día tras día hasta alcanzar la final, podía parecer como el argumentario de un loco... Pero el tiempo demostró que Bearzot no lo era y que lo tenía todo calculado para llevar a Italia a su tercer título mundial.
Bearzot había sido un destacado centrocampista de diferentes equipos de su país, luego de su retiro tuvo una amplia carrera como entrenador, desembocando en su mayor lauro futbolístico cuando en 1982 fue el artífice del tercer campeonato mundial de fútbol de la Selección Italiana. 
Para lograr el título del Mundial 82, Bearzot trabajó escalonadamente con su plantel. De menos a más... y tan hasta el extremo llevó su teoría que estuvo Italia a punto de ser eliminada en la fase previa, como se recordará, donde salió salvando los muebles con tres empates ante Polonia, Perú y Camerún, clasificándose gracias a una mejor diferencia de gol respecto a los africanos. 
Pero si alguien estaba seguro de si mismo y no perdía en momento alguno la calma, ese era Enzo Bearzot quien se refugiaba junto a los suyos en el cuartel general de Pontevedra, donde desde un inicio había comenzado a trabajar psicológicamente a los suyos. Fue la piedra angular de la construcción del nuevo campeón mundial. El mismo lo reconoció después. En declaraciones en más de un medio de entonces, Enzo explicaba que el trabajo y la forma en que este se había desarrollado en las semanas de arranque del Mundial, en Galicia, había sido la clave para lograr el éxito final. "Nunca olvidaré a Galicia", llegó a decir el que ya era -como seleccionador- campeón mundial.
A la fase de liguilla, donde Italia era como la "local" de Balaídos,  luego le sucedería la temida segunda fase, donde solo los ganadores de cada grupo gozarían del privilegio de disputar la semifinal. Precisamente, Italia compartió su grupo junto a dos rivales temidos: Argentina, el último campeón, y Brasil, el equipo más temido del torneo y amplio favorito para ganarlo. En el primer partido, los Azzurri consiguieron un gran triunfo por 2-1 frente a los argentinos de Diego Armando Maradona y cía.
Luego, el 5 de julio de 1982, en un estadio de Sarriá repleto y ante un Brasil que alineaba entre otros a Sócrates, Zico y Falcao, Italia terminó aniquilando las aspiraciones brasileñas. Mandó a Brasil a casa con un ajustado triunfo por 3-2. 
Así hasta llegar el 11 de julio de 1982, cuando frente a los italianos se cruzaba Alemania que acabaría derrotada gracias a los goles de Rossi, Tardelli y Altobelli. Bearzot lo había logrado : Italia entró en la fase final de aquel Mundial de España en plenitud y fue imparable en la final, donde el inolvidable vejete Sandro Pertini, presidente de la República trasalpina, protagonizó aquellas escenas al lado del Rey de España, inmortalizadas por los reporteros de la época.
En fin : con la muerte de Bearzot se nos va otro de los referentes de nuestra modesta vida profesional. Pero Dios sabrá dar el descanso eterno y la paz que el gran señor de la pipa en mano y de la contra-pregunta sin duda habrá merecido en su caminar por este Mundo. ¡Hasta siempre, inolvidable Enzo!.
EUGÉNIO EIROA