21/3/15

Obituario : MONCHO ALPUENTE, un tourbillón de ideas, un ciclón de inquietudes, un corazón gigante...

Moncho Alpuente. Foto de "corresponsales.org" (con la debida venia,
en la hora de la muerte del personaje)
A Moncho, Alpuente, claro, ¿quien sino el...?, la Muerte le ha llamado de repente, para irse de viaje al más allá, cuando oficialmente la primavera aún no era, y el estaba en la tierra de la eterna primavera, Canarias.
A Moncho Alpuente le ha alcanzado la Muerte, llevándoselo de un zarpazo, en este puente de San José, festivo de quita y pon, como las alegrías y las tristezas de quita y pon lo fueron en la vida de este tan singular como excelente comunicador, amigo de sus amigos, generoso y risueño, gran amante de la Vida, al que solamente la Muerte podía llevarse así, a los sesenta y pocos, a traición y, como dije, de un zarpazo.

Ha sido un mal despertar, el que hemos tenido este sábado, con la noticia de la muerte de Moncho Alpuente. El era la figura del polifacético que lo mismo te deleitaba en un periòdico que en una radio, se subía a un escenario o culminaba en un retiro en esas tierras segovianas que tanto amaba el enésimo libro. ¿Qué eres realmente?, le había preguntado una vez, cuando le conocí y me tocó hacerle la clásica entrevista en provincias al personaje de la movida, que viene de Madrid...

--¿Qué eres realmente?
---Yo soy de todo, tengo de todo -como en botica- y al tiempo no soy nada...
me decía sonriente, con la mirada cautivadora con que cerraba sus expresiones.

El no soy nada era una gratuidad, obviamente; un fuera de lugar, que solo denotaba un no perder de vista la humildad como compañera de viaje. ¡Vaya si era...!: escritor, humorista, músico, periodista... un enorme comunicador. Un gran protagonista de aquellos tiempos mejores que los actuales, de cuando El País, de verdad era un gran periódico; de cuando la cadena SER era una gran cadena... Pero no solamente ahí : también, Antena 3 radio, radio El País... Célebres fueron aquellos sus programas como "Calles de Babilonia" o "Madrid me mata"...
Tampoco fue ajeno a la televisión, donde participó en muy diversos programas e incluso dirigió capítulos de una serie.

Había nacido en Madrid, el 23 de mayo de 1949. Sus primeros estudios lo fueron en un internado en Segovia. Después en Madrid donde alternó los estudios de Periodismo con un trabajo como analista musical en una revista de la época y cuando solamente tenía 17 años. Era el inicio de todo un protagonismo como personaje de la movida madrileña al que el escenario y la música eran consustanciales desde sus tiempos colegiales : "La Madre del Cordero" fue su primer viaje colectivo con otros modernos de entonces. Luego vinieron "Desde Santurce a Bilbao Blues Band", "Moncho Alpuente y los Kwai".... y aquella otra sociedad de la época junto al Gran Wyoming. Era un letrista consumado : lo mismo se arrancaba individualmente ("adelante hombre del 600, la carretera nacional es tuya") que colaboraba con Sabina, Camacho, Aute o quien se pusiera por delante...

Vivió muy deprisa. Lo que fue bueno y acabó por resultar malo, al partir ahora antes de tiempo. Pero como decía mi amigo Antonio Bernárdez como cierre de programa en la misma radio -aunque versión local- en la que Alpuente también trabajó : ¡amigos, recuerden siempre que... así es la Vida!

Mucho habría para escribir y decir sobre Alpuente. Porque atrás  nos dejábamos su experiencia teatral, con aquel musical que montó un lío (una obra que era una parodia del tiempo tardofranquista) y que. encima, reeditó años después.  Humorista a su manera, comediante por supuesto, sus parodias no dejaban a nadie impasible.

¿Y qué decir de los libros?. La ironía, el humor, tambièn en ellos -que no fueron pocos- siempre presentes. El era como era y su forma de ser la trasladaba a todo lo que tocaba. Incansable siempre. Y ameno conversador por encima de todo. Tenía amigos en todas partes. Y al igual que el era muy amigo de sus amigos, sus amigos lo eran de el a conciencia, le recordaban siempre. Y no era por un decir "soy amigo de Moncho Alpuente", que podía quedar bien -dada la celebridad del personaje- ante el conocido que escuchaba la frase. No; lo decían porque valoraban y mucho al personaje al que hoy lloran en su ausencia final y definitiva, sabedores de que su gracejo, su compañía irrepetible, su grandeza de espíritu, ya no la van a tener ni cinco minutos más en este mundo terrenal.

En Pontevedra, sus grandes amigos Consuelo Castro y Antonio Larriba; en Madrid, en media Segovia; en esa media España en la que dejó buen y celebrado rastro, es este un sábado de pena y profunda tristeza porque a los 65 y sin avisar se ha muerto Moncho Alpuente. El hombre que no quiso jubilarse para que le recordemos siempre como era, un tourbillón de ideas, un ciclón de inquietudes, un corazón gigante donde cabía toda su amada provincia de Segovia, su mujer y muchas cosas más.

Descanse en paz quien, con una Vida tan intensa, por fuerza tenía que estar cansado.

EUGÉNIO EIROA