In memoriam : Carmen Martínez, enorme deportista, mejor persona

El tanatorio de EMORVISA, en Vigo, acoge esta tarde el acto de despedida de Carmen Martínez, María del Carmen Martínez Domínguez, fallecida horas atrás, pese a aún estar en la cincuentena, víctima del cáncer contra el que peleó en los últimos años.




Querida Carmen, que estás en los cielos :

Mal despertar he tenido este sábado, al saber de tu muerte en cuanto me eché a la cara los periódicos del día y vi tu foto lanzando a canasta, en aquellos años finales de los 70, en que llegabas a la gloria deportiva.

Hacía tiempo que nada sabía de ti, bien a pesar de que tu figura como Policía Local se había hecho muy popular cuando ya dejabas el protagonismo principal del baloncesto. Pero la noticia de tu muerte, no solo me sobresaltó, me hizo volver a aquellos años del pasado, en donde muchísimos en Vigo nos sentíamos orgullosos de lo que el llamado Celta femenino era capaz de hacer por esas canchas del basket español. ¡Qué tiempos!.

Tiempos de familias enteras llenando los domingos, a la hora eterna de las 12:15, el pabellón de la pista central del Centro Deportivo Municipal de Vigo. Tiempos en los que tus humildes orígenes nos llevaban a muchos a desear fervientemente que triunfases, que fueses capaz de compatibilizar el duro esfuerzo de la práctica deportiva de alto nivel con la necesidad de ayudar en tu casa, a tu abuela, a tu hermano... Eras todo un referente. 
Todos celebrábamos las canastas logradas por Ángeles, por Susana, por cualquiera de las chicas de azul celeste; pero, en mi caso, tus canastas tenían doble valor. 

Fuiste gran baloncestista, llegaste a vestir la camiseta de España en 40 ocasiones;  fuiste una pívot muy destacada del baloncesto español y con el Celta Citroën llegaste a conquistar 5 títulos de Liga y 4 de la Copa de la Reina. No es poco, la verdad.

Ya en tu tramo final del baloncesto, entraste en el cuerpo de la Policía Local. Y adquiriste rápidamente prestigio y respeto como Policía también. Tu figura, 1,83, hasta imponía. Como impusiste tu ley en las canchas, tu capacidad para capturar rebotes, para poner tapones y para palmear como tan bien sabías. Como supiste honrar al cuerpo de la Policía Local. Y mira por donde, te has ido, justo el día de la fiesta patronal de tus compañeros del cuerpo.

Te has ido porque, también a ti, te ha tocado la maldita china del cáncer. Le plantaste cara, primero con un marcaje mixto, después un marcaje individual; aguantaste un mundo, hasta que ya no pudiste mas. Fuiste valiente en las canchas, fuiste valiente en la Vida. Fuiste ejemplo de tenacidad, de empeño, de entrega sin límites, de abnegación... dentro y fuera de las canchas; fuiste grande, como tu propio aspecto físico, en espíritu, en conciencia, en compromiso. Ahora te has ido, como un día se fue Soledad Granados, por ejemplo -ya en 1993-. Inesperadamente para muchos, antes de tiempo, para todos.
Te has ido, porque -maldita sea- ha fallado tu cuerpo ante el rival poderoso de la enfermedad. Tu que no habías fallado ante el tablero en los momentos decisivos, haciendo grande a aquel Celta femenino campeón de Liga y Copa, no has podido evitar esa canasta final, la que lleva al más allá a aquellos que la encajan.

Pero, querida Carmen, los que creemos en el más allá y sabemos cómo fuiste en Vida, los que podemos certificar que eras aún mejor persona que deportista, estamos seguros que en la Vida eterna hallarás la compensación a los no pocos amargores que has sufrido en este mundo terrenal. Sabemos y creemos que gentes como tu no pueden pasar al más allá como unos cualquiera. Y Dios todopoderoso, misericordioso, habrá sabido valorar ya, lo que en todo momento fuiste, dándote el descanso eterno y dejando que brille sobre ti una luz perpétua.

Han pasado años, generaciones, desde tu gran protagonismo en el deporte gallego. Por eso, a algunos, hoy, tu muerte les sonará a nada, o casi nada. Pero a los que te llegamos a tener por referente de aquellos tiempos, tu adiós no nos puede pasar desapercibido y nos hace aflorar en las mejillas el enrojecido de la emoción, del dolor por tu marcha, de la tristeza, porque daríamos lo que fuese por seguir viéndote en cualquier esquina viguesa, con el talonario de multas en la mano, con el silbato dispuesto a advertirnos que vamos mal con el coche...

Carmen Martínez : te has ido. Pero vivirás para siempre en el recuerdo de quienes vivimos aquellos años inolvidables, que posiblemente jamás volverán, donde Vigo era la capital indiscutible del baloncesto femenino español, gracias a deportistas de tu talla, de tu humildad, de tu esfuerzo, de tu entrega...

Descansa en paz para siempre. Y que Dios compense con creces, en la Eternidad, las amarguras que no te faltaron en ciertas fases de tu vida. Hasta siempre, grande, Carmen Martínez.


EUGÉNIO EIROA

En la foto de un Celta formidable, junto al entrenador Vicente Rodríguez "Cholas", primera por la izquierda, arriba, es Carmen Martínez.