¿Por qué no se llena estos años la plaza de toros de Pontevedra? : la amenaza de futuro de la antisocial política de precios de los Lozano

Precios de este año en Pontevedra
La empresa de los hermanos Lozano, dueña de la plaza de Pontevedra, ha reducido estos años el número de corridas de toros, pasando de 4 a 3(toreo apeado)+1(de rejones) y ahora de 3+1 a 2(toreo a pie)+1(rejones). Ha tanteado a ver si lo de los rejones daba resultado y, siendo esto así, ha colado la corrida a caballo como fija, eliminando una de las de a pie, que son más caras en presupuesto... Se alega que con la crisis no hay capacidad en el público para 4 corridas y que es mejor hacer tres y que la plaza esté llena. Y no es verdad, porque la plaza resulta que no se llena. la plaza registra excelentes entradas, sí; más de tres cuartos, pero no se llena... Y esto viene siendo así estos años de la crisis.
Y no es porque haya cada vez menos afición, que eso es mentira y patraña mil veces repetida por los 600 antis que se manifiestan un domingo de agosto, llegados no pocos de ellos en subvencionados medios desde localidades externas a Pontevedra.
La plaza de Pontevedra no se llena en los tiempos de crisis, porque a los señores Lozano no les da la gana de rebajar -como en otras partes de España y Portugal han hecho- los precios de las entradas. 
Siguen con el sambenito de que llevan no sé cuantos años sin subir los precios... cuando lo que tendrían que hacer es bajarlos de las nubes para que, en tiempos de crisis, el aficionado menos pudiente no se retraiga. 
Publicamos aquí, al lado, los precios -escandalosos para tiempos de crisis- de las entradas en la plaza de Pontevedra. Por el precio de una entrada del tendido de sol en la corrida de rejones de Pontevedra, hemos visto dos personas -a 22,50 euros cada entrada-, mucho más confortablemente sentados, en la Monumental de Lisboa, una corrida a caballo, la semana pasada, sentados en una butaca -de tijera- preferente (había entradas desde 10 euros en los pisos superiores), en una plaza cubierta, con techo, aire acondicionado y con parking -de coste menos de 4 euros por seis horas- situado debajo de la plaza, conectado con galería comercial, restaurantes temáticos, etc. etc. etc. Todo en el edificio de la misma plaza...
Claro que en Lisboa cobraban mucho más por este mismo espectáculo, años atrás, antes de la crisis : 37 euros costaba una butaca de la misma localidad que ahora cuesta allí 22,50... Podían seguir con los mismos precios, como hacen aquí los Lozano, pero entonces no llenarían la plaza como en casi todas las corridas allí sucede. Y de paso, restarían miles de personas a los restaurantes y a las tiendas de su propio recinto...
Una entrada "media" a la plaza de Lisboa : por este precio, ni los jubilados pueden entrar en la plaza de Pontevedra
Cuando se viven tiempos de crisis -y en crisis seguimos estando los de a pie- todos tenemos que apretarnos el cinturón; los toreros y los ganaderos tienen que ganar menos; los empresarios taurinos también... y así hacer posible que al aficionado de a pié, al menos pueda ir a las corridas a caballo, que son ligeramente más baratas en taquilla... Dicho de otro modo y por decir algo : es mejor tener 8.000 personas en la plaza a un precio medio de 35, que no 4.000 a un precio medio de 70... Entre otras cosas, porque con la actual polìtica en la que insisten los Lozano, se ven huecos en la plaza, obviamente. Y esto, manipulado ad-hoc por los talibanes antitaurinos, ya se sabe lo que supone...
Y la realidad es que no hay menos afición en Pontevedra, esta no decae... Pero parte de la afición está ahí, esperando que los Lozano se dignen -y ya se les está haciendo de noche- establecer una política de precios que llene la plaza y no que expulse a los menos pudientes. Ahí está el verdadero problema. A la Fiesta no solo la perjudican los antitaurinos en campaña, también las llamadas fuerzas vivas del mundo del Toro, empezando por empresarios faltos de visión, faltos de capacidad para sembrar cara al futuro, que están ahuyentando a quienes gustarían de estar en una plaza como la de Pontevedra, pero que no pueden detraer de un salario estos años recortado, el precio de unas entradas cuyo importe, pese a la crisis, no fue recortado por los ínclitos Lozanos...
En Pontevedra, de esto que analizamos, nada se dice; se calla, se otorga y... no se quiere ver el problema. Un problema de fácil solución, pero que por arrastrarse ya de unos años para aquí, se ha convertido en una amenaza de futuro, no precisamente propiciada por los antitaurinos. -- LUIS ARTIME