17/11/15

El inmovilismo triunfante en el arbitraje del fútbol gallego

Se cierran unas semanas de turbulencias y asalto al poder, en el seno del colectivo de los árbitros de fútbol en Galicia. Se cierra un proceso de agitación promovida por los inmovilistas, los que están a la que salta con tal de que sus particulares intereses sean permanentemente preservados... 
Dicho de otro modo, el Fútbol gallego, en el nuevo tiempo abierto en su Federación, pretendió introducir una serie de mejoras, una puesta al día, desde lo anquilosado que estaba en su estructura, en el sector del arbitraje. Para ello, se apostó por un hombre con gran experiencia, enorme capacidad de trabajo e ideas renovadoras -en nada destructoras de nada, pero sí conducentes a mejorar notablemente el funcionamiento de la estructura arbitral gallega-. Fernando Iglesias Figueroa comenzó así a mover fichas, algo comprensible e inevitable, cuando se trata de implantar metodología y nuevos equipos de trabajo... ¡Amigo mío...!. Mala cosa hizo. Pisó a quien estaba sujeto a su silla con loctite... ¡y adiós!, ¡no me toques la Marina! -que se decía en el tiempo de la Dictadura-. 
Presiones, huelgas... manipulaciones de la realidad de los hechos y... no pocos incautos -a la sazón árbitros- que picaron el anzuelo de los conspiradores o anti-reformas. Dicho de otro modo, llevados de su buena fe, no pocos engrosaron en 15 días el pelotón que puso al presidente Louzán contra la espada y la pared. Sin árbitros, no hay fútbol. Es como si alguien roba la pelota y el partido no se juega... Una vez más, el Norte de Galicia -que ya no digirió en su día nada bien que uno del Sur mande en la Federación- montó el pollo para que el Sur, uno del Sur, Fernando Iglesias Figueroa, no pudiese avanzar en su reforma arbitral en Galicia.  Y como este Iglesias Figueroa no es de los que fueron al cargo para servirse sino para servir, le ha faltado tiempo para poner su dimisión encima de la mesa del presidente Louzàn y decirle, que a esta pandilla de incoherentes, les ature otro...
Figueroa ha estado a la altura de quien ya hace tiempo nos demostró a muchos su categoría y su capacidad. Ha hecho lo que tenía que hacer. Ahora, de nuevo mandarán los catequistas de los huelguistas, los conspiradores y los que tienen, con sus complacencias y erróneos posicionamientos, al arbitraje gallego sumido poco menos que en los tiempos de Eladio Naya. Se ha perdido una ocasión de oro para avanzar y construir futuro para el arbitraje gallego. Ha triunfado la involución. Ahora, no se lamenten. Que cada palo aguante su vela. - JUAN DE LA OLIVA