Editorial de MORRAZO TRIBUNA, edición impresa número 37

"¡Tararí, tararí, tararí... Carlos quinto entró en Madrid!", decíamos de pequeños para manifestar algo así como apañados vais si esperábais otra cosa ...

Bien : el caso es que el alcalde de Vigo, Abel Caballero, ya ha
dicho muy claramente que "la hora de coordinar aeropuertos ya es un tiempo pasado". Y de paso, le sacudió la badana a la ministra Pastor. "No sé si quiere hacer campaña electoral con las reuniones o si tiene muchas presiones para paralizar los vuelos de Ryanair en Vigo", dijo a propósito del nuevo intento desde Fomento y la Xunta para coordinar rutas de los aeropuertos.

Siempre fue por libre y, ahora, más. Caballero indicó que el volumen de viajeros en Peinador "acumula cinco meses de
subida" y que los datos "positivos"se muestran también "en operaciones y en mercancías". El caso es que ya con el aeropuerto de Vigo en una situación "ahora bien ubicada", Abel Caballero censura que se mantenga "la competencia desleal" desde Santiago y A Coruña mientras critica que la ministra de Fomento, Ana Pastor, tenga "mucha prisa por hacer reuniones de coordinación aeroportuaria". Caballero incluso no entiende la oposición de Pastor "a que en Vigo vuele Ryanair mientras no intervino cuando le dieron el vuelo a París subvencionado a Santiago y a A Coruña mientras en Vigo había uno de libre mercado".
El caso es que Caballero, una vez más, hace lo que le viene en gana, dice lo que le viene en gana y sigue por libre como en el es costumbre. Saca pecho por esos 5 meses de mejoría del aeropuerto de Vigo, cuando lo más probable es que esa mejoría se deba a la salida de la crisis que se está produciendo y que se acusa más en el transporte aéreo, como antes se acusó en sentido contrario, especialmente en Vigo, al producirse el desplome económico del país.

Tampoco cabe admitirse la desesperación de los alcaldes de A Coruña y Santiago porque Vigo ahora subvencione vuelos por debajo de la mesa. Antes Caballero no podía hacerlo porque estaba en minoría en su gobierno local -por lo que entonces se despachaba contra la Xunta como culpable de los males del aeropuerto de Vigo-. Ahora Caballero es Dios en el Concello de Vigo y se subvencionará lo que haga falta, con tal de...de ahí que la coordinación famosa le interese bien poco.
Pero la realidad pura y dura, incuestionable, es que los caminos por los que andan Peinador, Labacolla y Alvedro, en manos de los políticos que no acaban de sacar sus manos de las pistas de vuelo, son los peores por los que podían ir...
Dicho de otro modo, la dirección y explotación de esos aeropuertos debería estar en manos de técnicos, de verdaderos expertos aeronáuticos... ellos son los que deberían trazar planes de actuación y llevarlos a cabo, con responsabilidad y moderna gestión. Y los respectivos concellos deben estar para apoyar, para aportar, pero lo que se les diga, no lo que se les antoje a sus respectivos alcaldes y políticos que no paran de meter las manos en la carerola del guiso...
Y es que mucho bla, bla, pero no aprendemos de la realidad del vecino. Cada vez más dura -para nosotros- y brillante - para ellos-. Los hermanos portugueses han convertido el aeropuerto de Porto en una joya. En apenas una década, el aeropuerto Sá Carneiro quadruplicó su número de pasajeros. Y va a terminar el 2015 sobrepasando la barrera de los 8 millones de clientes. 20 compañías operan en Porto con 73 destinos nada menos. Y encima, la administración, los directivos del aeropuerto manejan ya planes para duplicar los actuales movimientos en los próximos 6 años...
¿Cómo es posible tan extraordinaria realidad como la portuense?. Pues operando, planificando, llevando a cabo desde hace años, actuaciones en las que la voz cantante, la responsabilidad real, la tienen los expertos, los técnicos que están al frente de tan destacado y moderno aeropuerto.
Y los políticos, apoyando, aportando lo que les piden los técnicos, en vez de entorpecer...

Y aquí ¿a qué andamos? : jugando a los reinos de taifas. Jugando a meter todos los políticos, sean del color que sean -ya lo hemos visto con los pintorescos alcaldes recién llegados a A Coruña y Compostela- , el cucharón en la olla. Y así está saliendo el caldo del cocido, que pocos se lo tragan, mientras muchos optan por preferir el llamativo caldo verde que ofrecen desde el Sá Carneiro.
No se trata de competir con Porto. Olvídense de eso. Se trata de hacer las cosas bien. Empezando por sacar los políticos las manos del plato, que ya basta de arrojarse unos a otros los platos, aprovechando lo que sea -el asunto aeroportuario también-para ver si arañan cuatro votos más.
Se trata de hacer las cosas bien, poniendo al frente del asunto -que bien estropeado está-a quien realmente sabe
de esto y apartandose tantos ignorantes como hoy en día observamos alrededor.
Mientras tanto, los que hacen las cosas bien, no paran de recoger sus frutos. Y no están a expensas de si hay o no elecciones, de si gobierna este o va a entrar aquel otro... Por
eso, presumen de una tasa media anual de crecimiento en Porto del 8%, pero en este 2015, esa tasa de crecimiento subirá al 16% que ya se dice pronto. Y el índice de satisfacción de los usuarios de Porto llega ya al 4,7 (en puntuación de 0 a 5). Y etc. etc. etc.
Un aeropuerto no es unicamente un lugar desde el que se vuela cómodo y barato, como algunos parecen solamente desear y ver. Un aeropuerto es mucho más que eso. Y cuando se habla de altísimos índices de satisfacción en el caso de Porto, hay razones para ello : el tiempo medio de respuesta a las reclamaciones de los clientes es de menos de 3 días, por ejemplo.
Un aeropuerto es también un ente vivo, donde las inversiones deben ser una constante, no la flor bonita que aparece de tiempo en tiempo. Porto ha crecido mucho en instalaciones, muy mejoradas en los últimos 10 años, paso a paso; pero sigue... y ya tiene 12,3 millones de euros solamente para los próximos 3 años y solamente para mejorar el confort de los viajeros en el interior de las instalaciones aeroportuarias (nuevas áreas comerciales,
nuevas explanadas, mejoras en el control de seguridad...).
Y es evidente, que los precios de los billetes marcan atracción hacia un aeropuerto. Porto supo subirse al autobus de las “low cost” ya hace años, desde el primer día, instalándose allí Ryanair, EasyJet, Transavia, Vueling, Flybe, etc. etc. 
Aquí, posiblemente por estar con incapaces o ignorantes metidos en el asunto, perdimos un tiempo precioso dedicándonos a ver los toros desde la barrera, en vez de tomar los trastos de torear y echarnos con valentía a la arena. Y así pasó lo que pasó...


MORRAZO TRIBUNA